Us facilito si teniu temps una lectura prou interessant, d'una mediadora familiar i coach personal Maite Nicolás
| El
Testimonio
de
una
mediadora…mediada |
|
MADRID,
17
de
FEBRERO
de
2014
-
LAWYERPRESS |
|
|
¿Por
qué
somos
Mediadores?
En
mi
caso,
para
responder
tendría
que
echar
la
mirada
atrás
unos
cuantos
años,
cuatro
concretamente,
cuando
comencé
una
transformación
profesional
y
personal.
Las
personas
experimentamos
de
forma
más
o
menos
consciente
una
continua
transformación
y me
veo
a
día
de
hoy
trazando
mi
plan
de
ruta,
mi
proyecto
vital.
En
el
ámbito
laboral
estaba
bien
situada,
dentro
de
una
multinacional
siendo
responsable
de
ventas,
lo
que
me
ha
hecho
crecer
profesionalmente.
Sin
embargo,
estaba
en
un
punto
en
el
que
mi
voz
interior,
esa
fuerza
que
todos
tenemos
dentro
y
que
nos
potencia
para
provocar
un
cambio
en
nuestras
vidas,
me
decía
que
tenía
que
hacer
algo
diferente,
algo
que
contribuyera
al
bienestar
de
las
personas.
Quizás
mi
vida
necesitaba
un
cambio
y
por
qué
no
en
el
terreno
profesional.
Buscamos
el
éxito
profesional
y la
satisfacción
personal,
intentamos
hacer
las
cosas
lo
mejor
que
podemos
para
conseguirlo
y
aprovechamos
las
oportunidades
que
la
vida
nos
presenta.
Sin
embargo,
en
ocasiones
este
éxito
no
logra
llenarnos
del
todo
y
como
no
podía
ser
de
otra
modo
esto
ocurría
en
mi
caso:
tenía
la
sensación
de
que,
de
alguna
manera,
mi
experiencia
vital
podía
contribuir
al
bienestar
de
las
personas,
que
lo
que
yo
quería
era
contribuir
al
bienestar
de
las
personas
en
general
y de
las
familias
en
particular.
Para
ello
era
necesaria
esa
transformación,
de
la
que
hablaba
al
principio,
pero
esta
vez
consciente
de
que
iría
de
la
mano
del
vértigo,
de
los
miedos,
de
las
alegrías
y de
mucho
bienestar
personal,
alimentado
por
sentir
la
felicidad
en
los
demás.
La
Mediación
puede
definirse
formalmente
como
un
proceso
estructurado,
voluntario
y
confidencial
donde
una
tercera
persona
formada
e
imparcial
conduce
a
los
protagonistas
de
un
conflicto
a
que
lo
puedan
solucionar
mediante
el
dialogo,
alcanzando
un
acuerdo
satisfactorio
que
atienda
a
sus
necesidades,
pero
en
la
realidad
es
mucho
mas
que
eso.
Es
construir
juntos
mejores
personas,
mejores
familias,
mejores
comunidades
y en
definitiva
una
mejor
sociedad,
que
aun
con
sus
diferencias
pueda
sentar
sus
pilares
básicos
de
vida.
Es
una
oportunidad
de
tolerancia,
de
humildad
ya
que
no
somos
poseedores
de
la
verdad,
donde
coexista
el
dialogo
con
la
escucha,
el
esfuerzo
y la
creatividad
para
buscar
soluciones
y
recursos
a
las
diferentes
situaciones
que
nos
presenta
la
vida,
entremezclando
sentimientos
y
compromisos
dentro
de
una
cultura
de
paz.
Se
facilita
a
los
mediados
el
poder
descubrir
sus
posibilidades,
descubrir
ese
potencial
que
llevan
dentro
para
afrontar
las
dificultades
y
los
conflictos,
para
resolver
y
tomar
decisiones,
para
empatizar
y
restablecer
una
comunicación
en
beneficio
de
un
valor
común.
En
definitiva,
facilitar
el
descubrimiento
de
que
podemos
canalizar
nuestra
energía
emocional
en
beneficio
de
las
personas
que
nos
rodean,
del
mundo
en
el
que
convivimos
y en
el
nuestro
propio.
Mi
primer
encuentro
con
la
Mediación
fue
en
el
año
2.004.
Me
encontraba
en
un
proceso
de
separación
matrimonial
y un
tercer
“sujeto”
llamado
“ley”
establecía
cómo
teníamos
que
organizarnos
como
progenitores.
Esa
propuesta
no
estaba
alineada
con
nuestro
proceder
hasta
ese
momento,
ni
con
lo
que
quería
como
madre
y
padre
para
nuestros
hijos.
Yo
no
sabía
qué
era
eso
de
la
Mediación,
ni
mucho
menos
que
existieran
unos
profesionales
que
se
dedicaran
a
ello,
descubrir
la
Mediación
supuso
descubrir
un
nuevo
horizonte.
Llevamos
a
cabo
el
proceso
y la
firma
de
nuestro
acuerdo.
Lo
que
sentí
durante
todo
el
proceso
fue
un
gran
alivio:
la
sensación
de
estar
donde
quería
estar
y
una
gran
satisfacción
porque
teníamos
una
solución
construida
por
nosotros.
Esta
solución
a un
problema
puntual
dejó
en
mí
una
semilla
que
ha
ido
creciendo
y
madurando
en
mi
interior
hasta
ser
lo
que
soy
hoy
en
día:
Mediadora
Familiar.
Tras
esta
vivencia,
que
con
el
paso
del
tiempo
revivo
como
una
película,
valoro
mas
el
diálogo,
el
brillar
de
la
autoestima
cuando
consigues
algo
con
esfuerzo,
el
conocer
intereses
comunes
por
encima
de
las
materialidades,
que
con
imaginación
se
encuentra
el
camino...y
sobre
todo…!!!
merece
la
pena!!!
Siempre
hay
que
dar
una
pequeña
explicación
cuando
dices
que
eres
Mediadora
Familiar,
pero
entre
nuestras
labores
esta
dar
a
conocer
nuestra
profesión,
nuestro
trabajo,
hasta
que
llegue
el
día
que
no
haga
falta
porque
nuestro
trabajo
de
divulgación
habrá
dado
sus
frutos.
La
labor
de
la
persona
mediadora
es
clave
en
el
proceso
de
mediación,
no
es
solo
quien
lidera,
facilita,
media
entre
las
partes
para
que
estas
dialoguen…;
es
su
modelo
durante
el
proceso,
es
en
quien
depositan
su
confianza
para
que
les
ayude
a
encontrar
una
solución.
Es
obvio
que
una
persona
mediadora
tiene
que
estar
formada
en
lo
relativo
a su
profesión,
pero
para
mí
es
fundamental
que
se
lo
crea,
que
lo
sienta
de
verdad,
que
crea
en
el
potencial
que
cada
una
de
las
personas
que
llegan
a
mediación
lleva
dentro,
que
vea
realmente
a
las
personas,
que
confíe
en
ellas
y en
el
proceso.
Creer
en
ello
es
fundamental
para
que
el
Profesional
de
la
Mediación
muestre
seguridad
en
su
trabajo,
a
fin
de
poder
dar
seguridad
a
los
demás.
Cada
proceso
de
mediación
es
único
porque
las
personas
somos
únicas
e
irrepetibles,
por
eso
es
necesario
preparar,
mimar
y
cuidar
cada
encuentro.
Por
otro
lado,
cada
encuentro
interpersonal
genera
un
impacto
en
las
personas.
Hacer
que
cada
sesión
del
proceso
de
mediación
sea
un
encuentro
nutritivo
para
las
partes
es
un
arte
que
la
persona
mediadora
necesita
tener
en
cuenta.
En
cada
sesión
del
proceso
de
mediación
se
produce
un
intercambio
educativo,
se
transmiten
valores,
conocimiento,
ideas,
formas
de
hacer….
Por
eso
es
necesario
que
lo
que
pensemos,
lo
que
sintamos,
lo
que
digamos
y lo
que
hagamos,
como
profesionales
de
la
mediación,
esté
en
sintonía.
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