La creativitat és un element molt important per afrontar certs aspectes que ens sorgeixen en la vida. Pel mediador és un element primoridal en la seva pràctica professional per donar sortida a certes situacions de conflictes, on les parts estan molt capficades en la seva visió del conflicte, la creativitat que pugui tenir en un determinat moment el mediador pot ajuda a trancar motlles per afrontar assertivament la seva solució.
Per entrenar a la creativitat, no només és important en la pràctica dels mediadors, sinó en general a totes les persones, és molt important donar unes eines i entrenar-les des de l'escola. Us facilito un article de la contra de la Vanguardia al Sir Ken Robinson, si teniu el moment, és interessant.
Sir Ken Robinson, experto que preconiza un sistema educativo que enseñe a innovar
Victor-M Amela, Ima Sanchís, Lluís Amiguet
"La creatividad se aprende igual que se aprende a leer"
03/11/2010 - 03:09
Foto: Marc Arias
Buscando la 'zona'
Salgo
tan inspirado de la entrevista a Ken Robinson que no me resigno a
reducirla a esta Contra. Así que, si ustedes me lo piden, explicaremos
de su mano en breve cómo encontrar nuestro elemento creativo. Porque a
ser innovador se aprende igual que a sumar: a cualquier edad y en
cualquier circunstancia, con la única condición de tener ganas. Robinson
precisa cómo lograrlo en el informe que está transformando la educación
británica. Y me anima a desaprender lo mal aprendido en el cole y a
arriesgarme con ustedes a renovarnos hasta encontrar nuestra propia
zona,nuestro mentor y tribu creativa, para alcanzar la misma e intensa
conexión con la vida que gozaron Einstein o Mozart.
Un
día visitando un cole vi a una niña de seis años concentradísima
dibujando. Le pregunté: "¿Qué dibujas?". Y me contestó: "La cara de
Dios".
¡. ..!
"Nadie sabe cómo es", observé. "Mejor - dijo ella sin dejar de dibujar-,ahora lo sabrán".
Todo niño es un artista.
Porque
todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no
tienen ningún miedo a equivocarse... Hasta que el sistema les va
enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de
él.
Los niños también se equivocan.
Si
compara el dibujo de esa niña con la Capilla Sixtina, desde luego que
sí, pero si la deja dibujar a Dios a su manera, esa niña seguirá
intentándolo. El único error en un colegio es penalizar el riesgo
creativo.
Los exámenes hacen exactamente eso.
No
estoy en contra de los exámenes, pero sí de convertirlos en el centro
del sistema educativo y a las notas en su única finalidad. La niña que
dibujaba nos dio una lección: si no estás preparado para equivocarte,
nunca acertarás, sólo copiarás. No serás original.
¿Se puede medir la inteligencia?
La
pregunta no es cuánta inteligencia, sino qué clase de inteligencia
tienes. La educación debería ayudarnos a todos a encontrar la nuestra y
no limitarse a encauzarnos hacia el mismo tipo de talento.
¿Cuál es ese tipo de talento?
Nuestro
sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de la
industrialización: talento sólo para ser mano de obra disciplinada con
preparación técnica jerarquizada en distintos grados y funcionarios para
servir al Estado moderno.
La mano de obra aún es necesaria.
¡Pero
la industrialización ya no existe! Estamos en otro modo de producción
con otros requerimientos, otras jerarquías. Ya no necesitamos millones
de obreros y técnicos con idénticas aptitudes, pero nuestro sistema los
sigue formando. Así aumenta el paro.
Pero se nos repite: ¡innovación!
La
piden los mismos que la penalizan en sus organizaciones, universidades y
colegios. Hemos estigmatizado el riesgo y el error y, en cambio,
incentivamos la pasividad, el conformismo y la repetición
No hay nada más pasivo que una clase.
¿Es
usted profesor, verdad? Las clases son pasivas porque los incentivos
para estar calladito y tomar apuntes que repetirá son mayores que los de
arriesgarse a participar y tal vez meter la pata. Así que, tras 20 años
de educación en cinco niveles que consisten en formarnos para unas
fábricas y oficinas que ya no existen, nadie es innovador.
¿Cuáles son las consecuencias?
Que
la mayoría de los ciudadanos malgastan su vida haciendo cosas que no
les interesan realmente, pero que creen que deben hacer para ser
productivos y aceptados. Sólo una pequeña minoría es feliz con su
trabajo, y suelen ser quienes desafiaron la imposición de mediocridad
del sistema.
Tipos con suerte...
Son quienes se negaron a asumir el gran error anticreativo: creer que sólo unos pocos superdotados tienen talento.
"Sé humilde: acepta que no te tocó".
¡Falso!
¡Todos somos superdotados en algo! Se trata de descubrir en qué. Esa
debería ser la principal función de la educación. Hoy, en cambio, está
enfocada a clonar estudiantes. Y debería hacer lo contrario: descubrir
qué es único en cada uno de ellos.
¿La creatividad no viene en los genes?
Es
puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Se puede
aprender creatividad incluso después de que el sistema nos la haya
hecho desaprender.
Por ejemplo...
Soy de
Liverpool y conozco el instituto donde recibieron clases de música mi
amigo sir Paul McCartney y George Harrison... ¡Dios mío! ¡Ese profesor
de música tenía en su clase al 50 por ciento de los Beatles!
Y...
Nada.
Absolutamente nada. McCartney me ha explicado que el tipo les ponía un
disco de música clásica y se iba a fumar al pasillo.
A pesar del colegio, fueron genios.
A
Elvis Presley no lo admitieron en el club de canto de su cole porque
"desafinaba". A mí, en cambio, un poliomielítico, me admitieron en el
consejo del Royal Ballet...
Ahí, sir, acertaron de pleno.
Allí conocí a alguien que había sido un fracaso escolar de ocho años. Incapaz de estar sentada oyendo una explicación.
¿Una niña hiperactiva?
Aún
no se había inventado eso, pero ya se habían inventado los psicólogos,
así que la llevaron a uno. Y era bueno: habló con ella a solas cinco
minutos; le dejó la radio puesta y fue a buscar a la madre a la sala de
espera; juntos espiaron lo que hacía la niña sola en el despacho y...
¡estaba bailando!
Pensando con los pies.
Es
lo que le dijo el psicólogo a la madre y así empezó una carrera que
llevó a esa niña, Gillian Lynne, al Royal Ballet; a fundar su compañía y
a crear la coreografía de Cats o El fantasma de la ópera con Lloyd
Webber.
Si hubiera hecho caso a sus notas, hoy sería una frustrada.
Sería
cualquier cosa, pero mediocre. La educación debe enfocarse a que
encontremos nuestro elemento: la zona donde convergen nuestras
capacidades y deseos con la realidad. Cuando la alcanzas, la música del
universo resuena en ti, una sensación a la que todos estamos llamados.