El sistema judicial està enfocat a castigar el infractor, a la persona que ha comès un delicte. I la víctima, on està representada en el sistema judicial? No té cap espai per poder expressar-se, només davant d'un jutge, i després com pot reparar-se emocionalment? Crec que en el sistema judicial la víctima no té prou mecanismes per expressar-se. A part, voldría compartir una reflexió. Crec que en un cas de delicte no només hi ha la víctima, sinó també la persona que ho comet, jo hem pregunto per què ho comès? Crec que el/la individu també és una víctima, des d'un altre enfoc. Crec que s'ha reparar a la víctima com el infractor. Entre ells han de poder expressar els motius i les possibles solucions, sense deixar de marge que hi ha hagut un delicte i s'ha de castigar però realment aplicant un càstig ens assegura que el infractor deixarà de cometre actes delictius?
Fa uns anys que la Justicia Restaurativa s'està practicant. El seu objectiu són que entre víctima i agressor, mitjançant un mediador, apropar els motius de per què el infractor ha realitzar quelcom i la vícitma pugui expressar els sentiments i tot el que li ha generat aquell fet.
Si teniu un moment l'article és interessant.
La nueva piel de la Justicia
Abogado y Máster en mediación
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| La justicia de Trajano. Eugène Delacroix |
Se
dice que la justicia no es dar a todos por igual, sino dar a cada uno lo suyo,
reponer a cada uno en lo que se le ha arrebatado . El derecho penal pretende hacer justicia.
Reseñaba
el profesor Pablo Galain Palermo que
“el código penal es el catálogo en el que se reúnen los fracasos de una sociedad, aquello que ésta no ha podido resolver de otra forma" (1)
Desde
los años 90 se viene hablando de la necesidad de reformular las relaciones
entre la víctima y el delincuente, se habla de la permanente crisis del derecho
penal, y en su solución ya habla Roxin de
la “Tercera Vía”(2), ni venganza, ni retribución.Es un hecho reconocido que el derecho penal
tradicional punitivo, sancionador, ha fracasado en la reconstrucción de la paz
social. Las sucesivas reformas del texto punitivo evidencian que los errores no
se corrigen con reformas del código penal.
Nos
hemos percatado de que hay que cambiar
el paradigma. La Justicia
debe cambiarse la piel. Si el derecho penal y la criminología ponían todo el
foco de atención en el delito y en el delincuente, se desechaba prácticamente a
la víctima, que solo importaba en cuanto pieza probatoria para la condena del
infractor. Esta política criminal está
cambiando, el protagonismo se dirige también a la víctima. Desde esa visión de hacer justicia con la
retribución, con el castigo, se pasa, o se desea, una justicia restaurativa, reparativa, la
víctima es ahora esa pieza fundamental.
La
víctima va a necesitar del victimario en cuanto necesitará ser atendida, ser
objeto de reparación, comprensión, la restauración del hecho infractor
necesitará la actuación de ambos sujetos participantes: víctima y su
victimario.
El
Estado, sin dejación de funciones garantistas, cede un poco su posición
dominante y de actor principal, en favor del perjudicado por el hecho
delictivo. La víctima tiene que tener un protagonismo en su sufrimiento.Pasamos
de la neutralización de la víctima a su participación activa. Con este cambio
de paradigma se entiende que el derecho penal dejará su permanente crisis de
identidad, afrontando de una vez por todas, una nueva política legislativa
criminal, hacia el camino de la prevención, restauración, conciliación,
reeducación real, caso por caso. Desde este punto de vista, creemos que la
sociedad está preparada para entender este nuevo sistema penal. La
convivencia y la paz social deben
basarse en una nueva concepción del derecho penal, hacia un Derecho Penal
Reparativo.
Esta
nueva concepción de justicia se vale especialmente de la mediación penal, se
tiene que ir imponiendo este método de tratamiento del delito, de su víctima y
de su victimario.La
pena, sobre todo la privativa de libertad, estigmatiza, no resocializa, ni
reeduca, al contrario, consolida la delincuencia, la reitera, puede crear un
sentimiento de rechazo social, de socialización negativa, y en muchos casos, ni
siquiera repara, ni es su principal
preocupación.
La
Justicia, nuestra justicia, tiende hacia
la Justicia restaurativa, es la gran esperanza del derecho penal. Un importante
paso ha sido la aprobación del anteproyecto del Estatuto de la Victima con el visto bueno del Consejo del Poder
Judicial, con base en la Decisión Marco 2001/220/JAI del Consejo de 15 de marzo
de 2001, y en otras Recomendaciones, que
reconocen los derechos de las victimas
en el proceso penal y en el proyectado nuevo Código Procesal penal, que prevé la
aplicación de la mediación penal en delitos en los arts. 143 a 146 del texto.

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